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La restauración del órgano Cavaillé-Coll de la iglesia de la Merced de Burgos será inaugurada con un concierto del organista Jean Claude Guidarini el próximo día 12 de noviembre.
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Historia

Después del incendio del 21 de abril de 2001 el órgano Cavaillé-Coll de la iglesia de la Merced de Burgos presentaba importantes daños, especialmente en la tubería del Grand Orgue, más expuesta a los efectos del calor. No obstante, pudimos observar que no estaban afectados los principales parámetros que definen la sonoridad de cada tubo, como la apertura del pie, la altura de la boca, la luz, el alma, etc. Pensamos que era posible y que valía la pena intentar liberar la armonización del órgano con una restauración comprometida y sin precedentes.
Realizamos ensayos para extraer el estaño fundido del interior de los tubos. En ningún caso se vió afectada la posición del alma, la luz o la apertura del pie. Una vez separadas las partes fundidas se han construido cilindros para alargar los cuerpos hasta recuperar su longitud original, siempre respetando los diámetros, las aleaciones y los gruesos de la plancha original. Después se calcularon y realizaron las entallas de afinación. Los trabajos de armonización se han limitado esencialmente, a definir la longitud original y, mediante las entallas, recuperar el diapasón y afinación de cada tubo. Únicamente en algunos tubos grandes fue necesario elevar ligeramente las almas hundidas por el peso del metal fundido.
Aunque una recuperación parcial de la fachada hubiera sido posible se ha optado por la reconstrucción integral de la misma respondiendo a criterios estéticos. El Récit había conservado integralmente la cañutería al estar protegida por la caja expresiva.
También se ha realizado una pormenorizada restauración de lo tubos de madera, del mueble, de la mecánica, teclados, secretos, fuelles, máquina Barker, etc., hasta recuperar el esplendor original de su grandiosa sonoridad así como la ligereza y precisión de la pulsación. Para lograr el objetivo de esta peculiar recuperación ha sido necesario emplear más de 12.000 horas de trabajo repartidas en la restauración de los 1.296 tubos, de los más de 900 metros de varillas de mecánica, cientos de escuadras y molinetes, miles de piezas de regulación, casi 150 fuelles de neumática, membranas, secretos, secretillos, etc. Miles de piezas que completan las más de 7 toneladas que pesa este instrumento musical.

Esta experiencia se suma a las recientes restauraciones de los órganos del Palau de la Música en Barcelona (Walcker 1908) y de la Iglesia de S. Juan en Marchena, Sevilla (1807 Francisco Rodríguez, discípulo de Jordi Bosch), dándonos nuevos impulsos e inspiraciones para nuestros órganos de nueva creación.

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